algunas aclaraciones inútiles

24.11.04

tarde de bus

Miraba por la ventanilla el horizonte rojo; las nubes, como si el cielo mismo fuera un enorme cráter, parecían estar en movimiento expulsadas por una fuerza misteriosa, rosas, anaranjadas, espuma blanca, brillantes... Me desafíaban a mirarlas... Hasta que el Sol se escondió definitivamente y fue entonces cuando empezó mi crisis aguda de estupidez emocional. En la oscuridad del autobús, descubrí de pronto que te seguía echando de menos... Y todo por una tontería. Ahora siempre me siento sola en el bus, a no ser que esté repleto en hora punta. Nadie ocupa el asiento de mi lado, nadie. Y ayer echaba de menos tu cabeza repleta de sueño, incómoda en mi codo huesudo... Extrañaba no procurar ser multiforme para servirte de almohada. Eché de menos contemplarte mientras duermes (el único momento de placidez que nos permitíamos antes, tu cara de bueno... ay! mientras sueñas), eché de menos tu mano buscando la mía, para asegurarte de que no me marchaba (como si quisiera abandonarte... pavo!), tus ojos silenciosos provocando mi ternura y mis notas furtivas para sorprenderte. Lo sé, a estas alturas, esos ataques agudos deberían estar controlados, pero a veces siento que esto es como una enfermedad crónica, que no se cura, aunque se aprenda a vivir con ello. Luego, pienso más racionalmente y sé que no es así. Sé que algun día dejaré de echarte de menos y disfrutaré las cosas del momento y planearé futuros distintos, con nuevos colores... Y sonreiré al pensar en mis recuerdos, que sólo serán eso, recuerdos... Sólo son días más sensibles, supongo que algo que ver tienen las hormonas... esto de ser mujer es un auténtico asco a veces. En fin, hoy estoy mejor, la crisis aguditis pasó, COMO SIEMPRE...