Nuestras manos se enlazan, nuestros ojos se buscan. Así empieza la historia de nuestros corazones.
Este amor nuestro es sencillo como una canción. Jugamos a dar y a negar, a confesar y a disimular, entre sonrisas y timideces y dulces luchas inútiles.
Este amor nuestro es sencillo como una canción. No hay ningún misterio más allá del presente, ni anhelo de imposibles: es un puro hechizo; no nos aventuramos en la oscura profundidad.
Este amor nuestro es sencillo como una canción. No nos extraviamos, con las palabras, en un silencio eterno, ni tendemos las manos hacia la nada de las esperanzas imposibles. Nos basta dar y recibir.
Este amor nuestro es sencillo como una canción.
(R. Tagore)
2 Comments:
eva~ ay, que bonito
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Anónimo, at 4:40 a. m.
ciertamente lo es...
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Roberto, at 8:02 a. m.
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