dulce rutina
Llevo tres días con gripe (o lo que sea esto), en fin: fiebre, dolor de cabeza, malestar general y ya paro que sino pareceré un anuncio de aspirina. No he salido de casa, con todo lo que eso supone para mí; me siento un animalito encerrado si no puedo ver la calle y respirar aire no viciado, aaaah! es como si me secuestraran. Un auténtico castigo. Hoy por lo menos he tenido visita (GRACIAS!) o debería decir "La visita"... que ha sido refrescante y ha mejorado mi humor de una manera increíblemente efectiva. Mucho mejor para mi salud que todas esas porquerías que me he estado tomando estos días. Después he salido a trabajar y ¡oh, milagro! el aire fresco me ha hecho sonreír (porque quitando la hora que me pasé muerta de risa, delirando por culpa de la fiebre.. no es que haya sido muy divertido este fin de semana). Los niños hoy han estado soportables, incluso majos diría yo. He vuelto un poco antes de mi hora, pero he esperado en la calle un rato. ¿Con este frío? ¿Por qué? Puntual, como cada día un intenso olor invade el pueblucho este donde vivo (por accidente, no me canso de repetir,"vivo aquí por accidente")... Mágico, la fábrica de bollos con puntualidad británica, empieza su producción a las ocho menos cuarto inundando mis sentidos de un dulce, dulce olor a calle y libertad.

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