pequeños placeres
Anoche me quedé a dormir en casa de mis padres. Sam tenía ensayo, Lucas estaba hyper hyper y yo.... rendida. Sencillamente. Le rogué a mi precioso enano que durmiese bien. Muy bajito, se lo repetí varias veces al oído mientras él sonreía con sus cuatro dientes (como siempre que le cuento "secretos). El caso es que me ha hecho caso y ha dormido. Oh, descansar ocho horas seguidas ha sido casi como tocar el cielo. Dormir en mi antigua cama tampoco ha estado mal. Mi habitación, mis cosas que aún no he llevado a "mi casa"... Despertarme esta mañana con la luz en mi habitación de colores cálidos ha sido una sensación agradable. Rodeada de mis cosas y viendo a ese "nollegoaunmetro" que tanto quiero durmiendo profundamente. Me he levantado despacito, sin hacer ruido. Me he hecho el desayuno, como tantos otros sábados no hace tanto tiempo y me he puesto a leer en la cama. Oooooooooooh, un libro ENTERO! hacía siglos que no podía leer un libro del tirón. Glorioso. Sin más que decir. Mis noches de leer mucho y dormir poco son de las cosas que echo de menos desde que soy madre. Adoro a mi hijo, y no lo cambiaría por nada ni nadie. Pero echo de menos leer mientras todos duermen, soñar con historias que acabo de conocer.. cama, manta y libro, qué mejor en las noches de invierno? Tenía que escribir esto. Porque a veces, en medio del caos de la maternidad- sobre todo cuando eres novata novatísima- pierdes estos pequeños placeres que te identifican como persona individual que eres. Y no quiero perderlos.No quiero perderme.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home