No mires atrás
No mires atrás si no quieres darte cuenta de todo lo que dejas inconcluso. Tú no eras de esas, pero poco a poco te has convertido en alguien sin amor propio, sin afán de superación, sin motivación para nada.
Tú no eras de esas. Tú eras de las tenaces, de las que no dormían si hacía falta sacar adelante algo, de las que no paraba hasta conseguir lo que se proponía, de las que afrontaban los retos siempre con el convencimiento de poder superarlos, costase lo que costase.
No sé quién te ha quitado las ganas, no sé quién ha sido capaz de minar tanto tu moral como para que no des pie con bola. No sé quién te ha abierto la puerta de los miedos. Bueno, sí lo sé. Sé quién te ha hecho sentir la persona más inútil que hay sobre la faz de la Tierra, sé quién te ha quitado la confianza en ti misma, sé quién te ha hecho pensar que ya has perdido tanto tiempo que no hay arreglo para tu vida, que es demasiado tarde para reemprender las cosas.
Pero no valen las excusas. Ese alguien sigue con su vida, y le va bien. Sin embargo tú sigues estancada a pesar de tener todo a tu favor. Tienes gente que te apoya, tienes motivos para sonreír día sí y día también, tienes un lugar donde reposar tu cabeza, comida en la nevera, seguridad en los afectos…. Lo tienes todo, pero no tienes nada. No tienes nada porque has perdido lo mejor de ti misma. Tu esfuerzo, tu trabajo, tu increíble capacidad de trabajo, tu amor por las cosas bien hechas, tu autoexigencia, tu cabezonería…
Tú ya no eres tú. Tan simple como eso. Y lo peor de todo es que ya no sabes cómo volver a ser aquella persona que eres.
No mires atrás o empezarás a desesperarte de nuevo. Y la desesperación no lleva a nada bueno. No mires atrás o te sentirás cada vez más mediocre, más estúpida. No mires atrás. Empieza a mirar hacia delante con renovada confianza. Intenta pensar que las cosas volverán a salir bien porque puedes hacerlas.

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