Ser profesional
Ser una profesional siendo mujer supone muchas cosas. Supone renunciar a tener tiempo para ti. ¿Sabes de lo que hablo? Supone ser esclava de los demás. Supone renunciar a familia o si tienes familia, renunciar a cualquier minuto de egocentrismo. Seguro que te suenan familiares estas palabras. El horror de tener que ser brillante en tu trabajo, sólo por ser fémina... Nunca he sido feminista, nunca. Pero ahora que ya llevo unos cuantos años rodando por el mundo laboral, he de ser realista y reconocer que ser mujer implica estar en un grupo de riesgo. Te miran con lupa. Están atentos a ti, perciben si eres más débil de carácter, te miran con recelo por si estás pensando en aumentar la familia, te exigen más y más y más.... No me extraña que las mujeres hoy se planteen tener hijos con más edad, una vez que ya están afianzadas en un puesto. Sé que el mundo laboral es cruel, especialmente con jóvenes, mujeres y personas mayores de 40... pero nunca me había parado a pensar en lo tremendamente agotador que resulta ser una profesional para que nadie cuestione tu trabajo, ser madre, cuidar y ESTAR con tu pareja, mantener algo de vida social con los amigos, llevar una casa (por mucho que se compartan las tareas) y aún así intentar sacar cinco minutos para cosas sencillas como leer, escuchar música, darte un baño relajante o subir al tejado a mirar al vacío. Lo dicho, ser persona hoy en día es un reto gigantesco. Al menos para mí.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home