vida diaria
Hay épocas de la vida en las que los días deberían ser de 48 horas y otras, en las que con 10 horas al día te conformarías.
Paso una de esas épocas en las que mataría por tener más tiempo para hacer TODO lo que tengo que hacer. Mucha gente absurda me pone mala cara cuando oye esto (la culpa es mía por quejarme en alto), pero la verdad es que mi vida no se reduce a "hijos y casa". Y aunque así fuera, "sólo" esas dos tareas son suficientes para rellenar una agenda de lo mas completa.
Pero, no es el caso. Sigo siendo yo, así que sigo siendo profe, sigo siendo pianista, sigo siendo lectora ávida, sigo siendo joven, sigo enamorada de Sam, sigo teniendo amor por los pequeños placeres de la vida, sigo con mi actividad fotográfica, sigo con hambre de viajes, sigo con mi necesidad de algo de ejercicio, sigo queriendo más y más y más y más... Y no hay tiempo. Físicamente no encuentro tiempo para todo.
Tal vez debería centrarme en un par de cosas solamente y dejar aparcadas por un tiempo el resto. Pero no soy de esas. No puedo. ¿Sabes lo que termino haciendo? Buscando más lío con las socializaciones de mis pequeños. ¿Masoquismo? puede, pero todo compensa por ver sus caritas felices y divertidas. Mi Lucas me hace el día un millón de veces más ameno y Stella ilumina todo con su sonrisa desdentada y su nariz arrugada.
¿Estrés? Puede. Pero sarna con gusto no pica.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home