algunas aclaraciones inútiles

11.1.11

DÍA 1

Como bien se titula la entrada de hoy es el primer día que estoy poniendo en práctica el, a partes iguales, odiado y adorado método para enseñar a dormir a los niños del Dr. Estivill.
Aquí estoy, dejando pasar los cinco minutos de rigor antes de entrar en la habitación de mi cutie pie y repetir la frase que llevo diciendo desde que empecé a eso de las nueve y media: "Amor mío, papá y mamá te quieren mucho y te van a enseñar cómo dormir solita. Aquí te dejo a Bunny, en tu preciosa habitación con cortinas azules, en tu linda cuna de madera y con el helicóptero al lado. Duerme bien, ten dulces sueños"
El cachondo del doctor dice que como máximo en dos horas se habrán dormido. ¡YA! No sé si estoy haciendo lo correcto o no. El libro me parece algo sectario... conozco gente que lo ha puesto en práctica y les ha funcionado. Sus hijos no parecen traumatizados ni nada por el estilo... Pero en estos momentos, teniendo que interrumpir mi escritura cada cinco minutos y ver su cara roja después de tanto llorar, de haber limpiado su vómito, de escucharla llamarme... no sé si estoy haciendo lo que debería. Me siento como si estuviese torturando a mi hija por puro egoísmo. Es verdad que ella suele dormir las noches del tirón y el método en primer lugar quería hacerlo sólo con Lucas. Pero el método consiste en enseñarles a CONCILIAR el sueño solitos. Y eso Stella, tampoco lo hace.
Quiero lo mejor para ellos. No quiero que pasen por tener mi insomnio horrible cuando ya sean mayores. No sólo quiero que duerman bien para "tener más tiempo para mí" como he oído a muchas madres. Disfruto de mis hijos. Necesito dormir. Eso también es cierto; pero sobre todo, lo más importante para mí es que tengan un buen hábito de sueño para que no sufran todo lo que yo he sufrido todos estos años.
MECAGÜEN el Estivill, los vecinos que dan golpes en la habitación y la madre que parió a esta niña! Qué duro está siendo esto. Mandadme dosis extra de paciencia, buenas energías y mucho cariño, porque lo necesitaré. Hoy me siento la peor madre del mundo mundial.