Hay cosas que jamás se olvidan
Y hay detalles que hacen la diferencia, que marcan la vida y la muerte; por muy exagerado que esto suene. Hoy es 11-M. De otro año... parece que hayan pasado décadas y a la vez, como cualquier acontecimiento realmente importante, parece que sucediera ayer. Un día como hoy, hace ya siete años, me salvé por los pelos de no existir más. Para algunos no supondría una gran pérdida, otros dirán que todos acabamos muriendo.. pero acabar ahí, habría supuesto no vivir algunas de las experiencias más bonitas de mi vida. Un día como hoy, un despertador travieso, una amiga dormilona y un autobús tardío impidieron que cogiera EL tren. Me pasé el día aislada en Torrejón, porque el transporte público estaba colapsado, tomando café y cogida de las manos de mi amiga, temblando cada vez qeu salía una imagen... Ese día recibí llamadas y sms de gente que hacía AÑOS que no veía. Recuerdo la angustia que se leía entre líneas, recuerdo mi propia desesperación al tratar de localizar a mi gente, todas las personas que sabía que podrían haber vivido ese horror... Han pasado siete años, pero hay cosas que se quedan grabadas en el alma, en la memoria, en el corazón y que, según se mire, te hacen crecer, te hacen poner en orden tus prioridades, te hacen ser más fuerte, te hacen tomar un rumbo y superar las dificultades del presente y del futuro. Por todos aquellos que perdieron la vida, a seres queridos, la esperanza... o, como yo, el miedo.

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