Divagaciones
Esto es lo que pasa con los blogs sin una temática definida o "blog personal"... que van a la deriva. Como la persona que escribe. La temática personal se restringe a la persona y las personas tenemos temporadas muy interesantes y muy aburridas, o muy divertidas pero caóticas.
El caso es que aquí vuelvo a estar, después de nosécuántos meses sin escribir y después de haberme prometido a mí misma no abandonarlo tanto. Malditas promesas incumplidas. Antes, al menos, le ponía voluntad a todo... ahora, entre la falta de tiempo y la falta de concentración no soy capaz de mantener la disciplina.
He abandonado el ejercicio... primer error. Mi cuerpo empieza a resentirse. No hablo de kilos (que supongo que también, aunque la báscula sigue sin pila después de unos meses...mal, Noemí, mal). Hablo del sentimiento de no poder con tu cuerpo por estar en baja forma física. Odio ese sentimiento. También echo de menos la paz mental que me deja una sesión de agotamiento físico pero despertar mental. Antes, salía a correr a menudo... cuando vivía en casa de mis padres o en la playa cuando nos íbamos de vacaciones. Ahora ni eso.
He abandonado a mi piano.. bueno, a medias. Pero estar a medias es una infidelidad intolerable. No puedo seguir viviendo sin la música a cada paso. "Refuso".
Escribo mucho menos en las libretas de vida y NADA aquí. Eso no fomenta mi creatividad precisamente. Aunque bueno, he de decir que ahora empleo más tiempo en inventar historias a la hora de dormir (que no transcribo después aunque dije que lo haría), jugar a astronautas, piratas, bomberos, domadores de serpientes y demás oficios asombrosos, crear obras de arte culinarias para que los niños sean tan amantes de la comida (sana si es posible) como yo y demás tareas implícitas en la maternidad.
Eso sí, querido Ernesto, como ves, sigo quejándome, sigo haciendo listas y riéndome de mí misma todo lo que puedo. Que eso sí que es una práctica sana.
El trabajo, las traducciones, los niños, la casa nueva, los playdates de Lucas y Stella, los papeleos interminables y llamadas burocráticas a embajadas y demás... absorben mucho de mi tiempo. Pero con el libre, quiero obligarme a retomar las buenas costumbres que seguro me hacen falta.
El caso es que aquí vuelvo a estar, después de nosécuántos meses sin escribir y después de haberme prometido a mí misma no abandonarlo tanto. Malditas promesas incumplidas. Antes, al menos, le ponía voluntad a todo... ahora, entre la falta de tiempo y la falta de concentración no soy capaz de mantener la disciplina.
He abandonado el ejercicio... primer error. Mi cuerpo empieza a resentirse. No hablo de kilos (que supongo que también, aunque la báscula sigue sin pila después de unos meses...mal, Noemí, mal). Hablo del sentimiento de no poder con tu cuerpo por estar en baja forma física. Odio ese sentimiento. También echo de menos la paz mental que me deja una sesión de agotamiento físico pero despertar mental. Antes, salía a correr a menudo... cuando vivía en casa de mis padres o en la playa cuando nos íbamos de vacaciones. Ahora ni eso.
He abandonado a mi piano.. bueno, a medias. Pero estar a medias es una infidelidad intolerable. No puedo seguir viviendo sin la música a cada paso. "Refuso".
Escribo mucho menos en las libretas de vida y NADA aquí. Eso no fomenta mi creatividad precisamente. Aunque bueno, he de decir que ahora empleo más tiempo en inventar historias a la hora de dormir (que no transcribo después aunque dije que lo haría), jugar a astronautas, piratas, bomberos, domadores de serpientes y demás oficios asombrosos, crear obras de arte culinarias para que los niños sean tan amantes de la comida (sana si es posible) como yo y demás tareas implícitas en la maternidad.
Eso sí, querido Ernesto, como ves, sigo quejándome, sigo haciendo listas y riéndome de mí misma todo lo que puedo. Que eso sí que es una práctica sana.
El trabajo, las traducciones, los niños, la casa nueva, los playdates de Lucas y Stella, los papeleos interminables y llamadas burocráticas a embajadas y demás... absorben mucho de mi tiempo. Pero con el libre, quiero obligarme a retomar las buenas costumbres que seguro me hacen falta.

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