las historias de la niña melón
Vomitó su tristeza… y todo el alcohol que había bebido para no sentirla. Vació su estómago de todas las malas sensaciones que no le dejaban seguir respirando. Las que hacían que su cuerpo se hiciese pesado, una carga insoportable.
Al día siguiente, se despertó con una sonrisa… Sin resaca, sin dolor, sin mal sabor de boca. Perfecto. O todo lo perfecto que pueda estar alguien tan imperfecto.
Decidió que era más estético vomitar las penas que llorarlas… Al menos, no tienes los ojos de sapo al día siguiente. Eso hará ahora. Vomitará sus lágrimas.

5 Comments:
tu no decias q no ibas a escribir más? Porque me engañas d esa manera? tsk tsk. Hoy t he llamado y no estabas. Mañana te volvere a llama, que lo sepas :)
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Synbios, at 12:05 a. m.
no es engaño, es pura necesidad de escribir mis estupideces tontas. Ah! lo sientoooo! anoche en cuanto llegué, me acosté con dolor de cabezón, por eso no devolví la llamada.. lo siento!
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noemí, at 9:42 a. m.
no te preocupes, ya dije q no te dijeran que me llamaras, q ya era tarde ;)
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Synbios, at 10:52 a. m.
Reina,¿qué?.Déjame repetir:¿QUÉ?Me cuentas qué ha pasado o te quedas sin fotos carnavalescas.Ea.Vomitar no es estiloso.
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Anónimo, at 12:13 p. m.
Pues hombre, mejor que llorarlas o guardárselas dentro sí es. Por cierto, me sumo a la petición, qué te ha pasado?
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Roberto, at 8:58 p. m.
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