algunas aclaraciones inútiles

24.9.11

Too cool for school

Las dos primeras semanas de cole han pasado. La primera fue taaaaaaaaan fácil, que no podía creer que fuera cierto. Y efectivamente no lo era. La segunda semana, Lucas ha empezado a llorar en clase porque se quiere ir a casa con su mami, que también es profe como Queti y que le enseña las letras. Eso le dice a su profesora: déjame ir con mi mamá que es profe y me enseña mucho, mucho, mucho...
Me da pena que lo esté pasando mal, pero supongo que es nuestra primera "separación" seria. Cuando voy a trabajar, está con los abuelos o con la tía. No es lo mismo que estar rodeado de un montón de niños salvajes y desconocidos. Ya me ha dicho que Marcos pega, que Ainhoa llora más que él y que Eloy no sabe hablar. Un tal "O"Jairo se ha hecho pis encima y otro, del que aún no conozco el nombre, le ha robado el sandwich y un trozo de manzana. Ayer me dijo que se iba a portar muuuu mal para que le echen del cole y que con otro niño sólo habla English para que no le entienda. Supongo que se irá adaptando pero le costará un poquito más de lo que parecía al principio.
Yo también he empezado mi cole particular. Este año tengo más clases con niños y menos con adolescentes (chupi, se podría pensar de primeras... pero no). Algunas clases van a ser un reto, un desafío... pero bueno, son de esas que me gustan a mí. De las que empiezan fatal y a base de tu esfuerzo y tu entusiasmo pueden acabar siendo pequeñas joyitas. Veremos.
Fue nuestro primer aniversario (aunque la boda fuera simbólica y burocrática). No hemos hecho nada especial, pero en Noviembre nos vamos a Holanda un fin de semana. Algo es algo; será la primera vez que cojo un avión desde que Lucas está con nosotros. :)
Por otra parte, me han dado dos golpes en el coche. Los dos estando aparcada. Y cuando digo aparcada quiero decir BIEN aparcada. El primero fue en la urbanización de mis padres. Me dieron tal golpe que reventaron el parachoques delantero. Lo llevé al mecánico para repararlo y en el taller, una mujer me dio abollando la puerta delantera del conductor. TOMA! Sin coche una semana, teniendo que llevar a Lucas al colegio en coche. No puedo ir andando, no por vaguería, sino porque es físicamente imposible. Odio depender de los demás, pero aquí estoy, pidiendo favores día sí y día también desde que soy madre.
Total, que la semana se acaba. ¡Qué alivio!